lunes, 25 de julio de 2016

Prólogo.

Prólogo.




-Me lleva siguiendo desde que salimos del hostal.

-Déjalo, ya se cansará.

-Pero es tan tierno.

-¿Tierno? Es un perro callejero que te gruñe cada vez que le intentas tocar.

-Es sólo un cachorro, tendrá como máximo un año.

-Bien, nosotros tenemos cinco minutos, o perdemos el tren a Mónaco- ya llegábamos a la estación y yo no dejaba de mirar atrás para ver al cachorro- ¡Vamos, joder!

-No quiero dejarle sólo, me da demasiada pena.

-Pero si él te odia. Vamos, que perdemos el tren.

-¿Y si lo llevamos a casa?

-¿Bromeas? En su chapa pone que vive en Finlandia, nosotros vamos a Italia, ¡está en la otra maldita dirección!- me encontraba en la puerta del tren, viendo a mis amigos dentro y al pequeño perro fuera, esperando a cualquier reacción- mira, si quieres te quedas con él, el tren se va ya.

-¿Sabéis qué? Me voy a Finlandia con él, id vosotros al sur de Italia, nos volveremos a ver en España cuando acabemos nuestros trayectos.

-Tú has decidido. Suerte, a ti y al perro.


Me encontraba en una estación de tren en París, viendo marchar el tren con mis amigos en él.
No sabía por qué, pero el perro no se alejó de mí desde que dejamos el hostal, pero cuando me quería acercar, me intentaba morder.
Mi primera vez fuera de España iba a ser de interrail con mis amigos, y me encontraba sólo, junto a un perro callejero y con la idea de llegar hasta Finlandia, a la dirección que ponía su chapa.

-Bueno Hades, si ese es tu nombre, a ver como llegamos a Helsinki.